Esta vez nos
fuimos cerca, a una ruta fácil, sin grandes pretensiones, porque teníamos las
botas un poco oxidadas de tanto tenerlas guardadas.
Chovar y la
Sierra de Espadan fue la ruta elegida.
La alegría de
vernos fue mas intensa que la ruta. La única
dificultad real, subir hasta la cima del Castellet, no pudimos culminarla por
cobardicas, jejeje ….ya que los cortados impresionantes nos daban vértigo.
Nos lo
tomamos con buen humor y al menos yo, decidí que en otro momento será!!!
Lo mejor de
la jornada, sin duda, la animada charla, contándonos todos, casi a la vez, las
aventuras de este verano.
Un día feliz, a pesar de tantas cosas.